En Sala Bajamar el merchandising llega al 18 % de los ingresos de la temporada
Una sala pequeña con marca propia que vendía camisetas en la barra sin control de stock. Con la tienda ligada a la ticketera, el merch se volvió una línea de ingresos.
El reto
Sala Bajamar tiene 250 de aforo y una marca que la gente lleva puesta. Vendía camisetas y bolsas en la barra, en efectivo, sin saber cuántas quedaban de cada talla. Los sábados se agotaba la M y sobraba la XL, y nadie sabía cuánto había dejado el merch al final del mes.
Cómo trabajaba antes
Una caja de cartón con las camisetas, una libreta para apuntar lo vendido cuando había tiempo, y un pedido al proveedor cuando la caja parecía vacía. Ninguna venta por internet porque montar una tienda aparte era demasiado trabajo.
Qué cambió
La tienda vive en la misma página pública que los eventos. Quien compra una entrada ve el merch al lado y puede añadirlo con recogida en la sala la noche del concierto. El inventario baja con cada pedido y avisa cuando una talla se acaba.
- Productos con variantes de talla y stock por variante.
- Recogida en el bolo como opción de entrega, sin gastos de envío.
- Cada pedido con su email de confirmación y su factura con IVA.
Resultados
En una temporada el merch pasó de ser calderilla en la barra a un 18 % de los ingresos totales. Cuatro de cada diez pedidos se recogen en la sala, lo que trae a la gente antes y vende más en la barra.
Conclusión
El merch no vendía poco porque no gustara. Vendía poco porque solo se podía comprar en un sitio, a una hora, y en efectivo.